Bariloche es uno de esos destinos que cumplen casi siempre. Tiene lagos enormes, cerros con vistas que justifican el viaje, bosques de lenga y arrayán, y una calle céntrica oliendo a chocolate desde la mañana. La trampa es creer que se ve en dos días: para hacerle justicia conviene quedarse al menos cuatro, idealmente cinco.
La ruta en micro hasta Bariloche desde Buenos Aires es larga (unas 20 a 22 horas) pero está bien cubierta por servicios cama y semi-cama. Muchos viajeros eligen el bondi justamente por eso: dormís una noche, te ahorrás un hotel y te despertás bordeando el Limay.
El Circuito Chico: lo primero que hay que hacer
El Circuito Chico son 25 km que arrancan en el centro y bordean el lago Nahuel Huapi pasando por Playa Bonita, el Cerro Campanario, el hotel Llao Llao, Bahía López y el Punto Panorámico. Lo podés hacer en auto, en bici (alquilás en Km 18) o en el bondi línea 20, que sale desde el centro.
Parada obligada: subir al Cerro Campanario en aerosilla. Son siete minutos y arriba tenés una de las vistas más fotografiadas de la Patagonia, con la península de Llao Llao, el lago Moreno y el Nahuel Huapi de fondo. National Geographic alguna vez la metió en una lista de las diez mejores vistas del mundo y, sin exagerar, está justificado.
Cerro Catedral: verano e invierno son dos cerros distintos
Cerro Catedral está a 19 km del centro y se llega con el bondi línea 10. En invierno (junio a septiembre) es el centro de esquí más grande de Sudamérica, con más de 30 medios de elevación. Si esquías o hacés snowboard, dejá un día completo para arriba.
En verano cambia totalmente: se usa la telesilla para hacer trekking en la cumbre (los senderos al Refugio Frey y al Refugio Lynch son los más buscados), volar en parapente o simplemente subir a tomar algo viendo el lago Gutiérrez. El precio del pase varía mucho entre temporadas, conviene chequear antes de ir.
Isla Victoria y Bosque de Arrayanes
La excursión a Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes sale desde Puerto Pañuelo (al lado del Llao Llao). Son unas seis horas en total: el catamarán cruza el Nahuel Huapi, baja en la isla para caminar entre coihues y arrayanes gigantes, y después sigue a la Península de Quetrihué, donde está el bosque que inspiró (dicen) a Disney para Bambi. La data del bosque la podés tomar con pinzas; los árboles, no: son únicos.
Llevá abrigo aunque sea enero. En el lago el viento siempre es más frío de lo que parece desde el centro.
La calle Mitre y los chocolates
La calle Mitre es la peatonal principal y concentra casi todas las chocolaterías. Las imperdibles:
- Mamuschka: la más famosa, con local enorme y café arriba. El chocolate con frutos rojos es un clásico.
- Rapanui: nació en Bariloche y hoy tiene sucursales en todo el país. Probá los bombones rellenos y el helado de chocolate amargo.
- Havanna: bueno, sí, está en todos lados, pero el alfajor de chocolate blanco con el café de la sucursal de Mitre es un rito.
- Del Turista: una de las más viejas, con el famoso "chocolate más grande del mundo" en vidriera.
Comprá una o dos tabletas en cada una y armá una degustación en el hostel. Sale más barato y comparás.
Mejor época y cómo moverse
Bariloche tiene dos temporadas altas. Diciembre a marzo es el verano: días largos (anochece después de las 21), temperaturas de 20 a 25 grados, ideal para trekking, kayak y rafting en el Manso. Julio a septiembre es la temporada de nieve, con precios altos especialmente en las dos primeras semanas de julio (vacaciones de invierno).
Si podés elegir, noviembre o marzo son perfectos: buen clima, menos gente, precios más razonables. Abril y mayo tienen los colores del otoño con las lengas en rojo y amarillo, una postal que poca gente conoce.
Moverse adentro es simple. El bondi urbano cubre los puntos clave (línea 20 al Llao Llao, línea 10 al Catedral, línea 50 a Colonia Suiza) y se paga con tarjeta SUBE. Para excursiones más lejos como el Circuito Grande o San Martín de los Andes por los Siete Lagos, mejor alquilar auto o sumarte a un tour.
Compará y reservá tu pasaje en Punto Pasajes para llegar descansado y empezar el primer día caminando por Mitre.