El Calafate es chico, está pensado para el turismo y existe básicamente porque al lado tiene uno de los pocos glaciares accesibles del mundo. Eso suena reduccionista pero es la verdad, y conviene saberlo antes de ir para no esperar una ciudad con vida propia tipo Bariloche.
Lo que sí ofrece el Calafate es una base cómoda para tres experiencias muy distintas: el Perito Moreno, el lago Argentino y la escapada a El Chaltén. Tres a cinco días es lo razonable para hacer todo sin correr.
El Perito Moreno: pasarelas, navegación y minitrekking
El glaciar está a 80 kilómetros del pueblo, dentro del Parque Nacional Los Glaciares. Hay tres formas de verlo y lo ideal es combinar al menos dos:
- Las pasarelas: el circuito de balcones de madera frente al frente sur. Son varios kilómetros, con miradores a distintas alturas. Tomate al menos 3 horas para hacerlo con calma y escuchar caer los bloques de hielo, que es el momento que justifica el viaje.
- La navegación: catamaranes que te acercan al frente sur o norte. Te da escala real del glaciar (60 metros de altura sobre el agua) y la foto que no podés sacar desde las pasarelas.
- El minitrekking: caminata corta sobre el hielo con crampones y guía. Tiene límite de edad y estado físico, pero si calificás, es la experiencia más memorable de las tres.
La entrada al parque se paga aparte de cualquier excursión, y los precios cambian para argentinos y extranjeros. Llevá efectivo o tarjeta, no te quieras pasar de vivo.
El Chaltén: Laguna de los Tres y Fitz Roy
El Chaltén está a 220 kilómetros de El Calafate, unas 3 horas en bus por la Ruta 40. Es la capital nacional del trekking y, contra lo que muchos piensan, no necesitás ser montañista para disfrutarlo. Los senderos arrancan literalmente desde el pueblo.
Las dos caminatas que vale la pena hacer:
- Laguna de los Tres: la postal del Fitz Roy. Son 20 kilómetros ida y vuelta y el último kilómetro es subida fuerte. Salí temprano, llevá comida y agua, y rezá para que el cerro esté despejado, que no siempre lo está.
- Laguna Capri: la alternativa corta, 4 horas total, vista al Fitz Roy desde lejos. Ideal si tenés un solo día.
Se puede ir y volver en el día desde El Calafate, pero dormir una o dos noches en Chaltén cambia la experiencia por completo. El pueblo es chiquito, tiene cervecerías propias y se camina entero en 20 minutos.
Qué hacer si te queda un día extra
El Glaciarium, a pocos kilómetros del centro de El Calafate, es un museo del hielo bien hecho. Tiene un bar de hielo abajo que es turístico pero divertido si vas en grupo.
El Cerro Frías ofrece cabalgatas o 4x4 con vista panorámica al lago Argentino y, en días claros, al Fitz Roy. Es la actividad "de relleno" pero tiene buen retorno por la vista.
Qué llevar y cuándo ir
La regla número uno es ropa por capas. En El Calafate puede hacer frío y sol fuerte el mismo día, y en el glaciar el viento baja la térmica varios grados. Lo mínimo indispensable:
- Campera rompeviento impermeable.
- Buzo polar o de abrigo medio.
- Zapatillas de trekking o borcegos. Las zapatillas urbanas no aguantan las pasarelas mojadas.
- Anteojos de sol y protector. El reflejo del hielo quema.
- Gorro y guantes finos, incluso en enero.
La temporada alta es diciembre a marzo, con días largos (anochece tipo 22hs en enero) y clima más estable. Mayo a agosto es más frío y muchas excursiones reducen frecuencia, pero el glaciar está espectacular y hay menos gente.
Cómo llegar
El aeropuerto de El Calafate (FTE) recibe vuelos directos desde Buenos Aires y Ushuaia. Por tierra, el micro desde Buenos Aires es un viaje largo (unas 40 horas), por eso la mayoría combina avión con tramos en bus dentro de la Patagonia, sobre todo para ir a El Chaltén o cruzar a Río Gallegos.
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